| |
Imaginación
y sentimiento
Lo bello está vinculado a los sentidos, al reconocimiento
de un placer.
En el trabajo que hacen Mirtha Bermegui y Analía Zalazar, llevadas
por pura intuición y un entusiasmo fácil de distinguir en
cada una de sus prendas, puede reconocerse ese placer.
Telas, hilos, botones, piedras, etc, están puestos en conflicto.
La desordenada dinámica que adoptan, permite distinguir en el conjunto
un objeto inquieto, y de específica e inusual belleza.
Captan claramente un fragmento de acción, de movimiento, un estado
que entrará en juego con el cuerpo mismo de quién se atreva
a portarlos.
Estas prendas agitadas de pasiones, están repletas de humanidad,
dan cuenta del dolor del cuerpo y la sensibilidad del alma, distribuidas
de tal modo que parecen mantenerse en equilibrio.
Ellas abandonan la búsqueda de las reglas y se centran en lo que
su imaginación produce.
El resultado no es una pieza de características cotidianas, sino
mas bien, un conjunto de cualidades y disposiciones, que pone lo que hacen,
en un lugar de difícil clasificación, ya sea por su originalidad
o por el carácter abierto y pleno de su propuesta.
Parecería que en el propio hacer algo se les escapa y los materiales
utilizados experimentan una desviación imprevisible que provoca.
Cosen en forma manual, atraviesan las telas con la aguja, hacen de esa
forma su camino, dejan sobre estos objetos sus huellas serpenteantes,
a veces invisibles otras con hilos que forman de tanto pasar una herida,
y van conjugando como si fuera un murmullo en diferentes idiomas, las
texturas y los colores de este trágico continente al que pertenecen
y su cultura mágica.
Su producción pone en relieve el carácter cultural al que
pertenecen y del cual se nutren. Penetra tanto en las artes como en la
sociedad cristalizando de forma determinada en un objeto artístico.
Las piezas creadas por Bermegui y Zalazar son parte de una liturgia inventada
por ellas para celebrar la alegría que proporciona lo bello.
Una búsqueda empírica que tiene como objetivo la expresión
de la belleza viva.
Gabriela Aurora Fernández 30/01/2006
|
 |
|